Desde principios de 2020, por razones que todo el mundo ya sabe, las ventas de las tiendas digitales, o e-commerce en inglés, se han disparado. Es como si los consumidores no tuvieran acceso a tiendas físicas y hubieran tenido que cambiar de hábitos. Sin embargo, lo que está claro es que, ahora más que nunca, si puedes prestar tus servicios o vender tus productos a través de internet, deberías estar haciéndolo.

Breve historia del e-commerce

El comercio electrónico empezó como tal en 1991 cuando el público empezó a tener acceso a internet. Sin embargo, sus orígenes se remontan a los años 70 cuando se empezaron a desarrollar las primeras técnicas de venta no presencial, que eran la venta por catálogo y a por teléfono, evolucionando luego hacía el teleshopping. Inevitablemente, los comerciantes aprovecharon la masificación del acceso a internet para mostrar y vender sus productos y servicios

La primera transacción online a través de internet ocurrió el 12 de agosto de 1994, entre dos amigos, que compraron un CD de Sting.

Uno de los primeros sitios de e-commerce como tal fue la librería online de Amazon, que apareció en 1995. También fue la primera empresa en implementar reseñas de usuarios y la escala de estrellas para informar de la calidad de los productos y la satisfacción con la compra.

En 1998 llegó PayPal para ofrecer facilidades de pago online en 24 monedas diferentes. Hoy en día tienen presencia en 202 mercados.

A mediados de 2020, un 72% de los internautas españoles declaraban realizar compras online:

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La época dorada del e-commerce es ahora

Con el reciente cambio radical hacía el mundo digital, lo normal sería que todo empresario que quiera sobrevivir deba adaptarse al nuevo paradigma.

Si tu producto o servicio se presta a ser comerciado a través de internet, lo único que te falta es elegir la plataforma y empezar a vender. Vale, puede que haya algún paso intermedio, pero con las facilidades que la mayoría de los proveedores ofrecen, es muy sencillo abrir una tienda online.

  1. Elige tu plataforma. Prestashop es uno de los principales proveedores de servicios de e-commerce y el que más facilidades ofrece, aunque hay multitud de plataformas en función de tus necesidades.
  2. Crea tu catálogo de productos/servicios. Muestra (¡con imágenes mejor!) qué es lo que vendes. O impórtalo automáticamente desde tu ERP Sage.
  3. Establece tus métodos de pago aceptados. Hay multitud de proveedores, desde sistemas de pago online con tarjeta, PayPal o incluso sistemas de financiación a plazos.
  4. Enlaza tu tienda virtual con el negocio físico. Evita facturas duplicadas o tener que llevar doble contabilidad integrando tu e-commerce con tu ERP Sage. Podrás automatizar el control de stocks, la generación de facturas, vincular la descripción del artículo, precio, IVA, código, etc. También tendrás la conciliación bancaria incluida, para ahorrarte más tiempo todavía.

 

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